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Pintura
 
Los secretos del cuadro

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El matrimonio Arnolfini

Jan van Eyck (~1390–1441)

1434Óleo sobre tabla de roble82.2 × 60 cmNational Gallery, Londres, Reino Unido

La historia

Pocas pinturas esconden tantos secretos como esta pequeña tabla de roble. En 1434 Jan van Eyck retrató a una pareja acomodada en su habitación de Brujas: Giovanni di Nicolao Arnolfini, un mercader de Lucca, y su esposa. Durante siglos el cuadro se conoció como «La boda de los Arnolfini», y aún hoy es una de las obras más debatidas de la historia del arte.

Fíjate en sus manos. El hombre levanta la mano derecha como si prestara juramento, mientras con la izquierda sostiene la de su esposa. Muchos estudiosos han visto aquí el instante de una promesa de matrimonio: en el siglo XV una pareja no necesitaba ni sacerdote ni iglesia para casarse; bastaba con la promesa. Que él tome la mano de ella con la izquierda y no con la derecha se ha interpretado incluso como señal de que la novia era de rango social inferior.

Fíjate luego en el espejo de la pared del fondo. En él vemos a la pareja de espaldas… y a dos figuras más en la puerta, justo donde estamos nosotros, los espectadores. Una de ellas podría ser el propio pintor. Sobre el espejo, con elegantes letras latinas, escribió «Johannes de eyck fuit hic 1434»: «Jan van Eyck estuvo aquí, 1434». Casi parece la firma de un testigo.

Casi cada objeto parece hablar. La única vela encendida a plena luz del día se ha leído como la presencia de Dios; el perrito, como fidelidad y riqueza; las naranjas junto a la ventana —fruta rara y cara en el Norte—, como signo de lujo; los zapatos en el suelo, como recordatorio de que se pisa terreno sagrado. La mujer no está embarazada, como muchos creen a primera vista: sujeta los pesados pliegues de su vestido a la moda, y esa silueta redondeada era el ideal de belleza de la época.

Hoy muchos historiadores dudan de que estemos ante una boda. Unos ven el retrato de un matrimonio que deja constancia de su posición y su riqueza; otros, un recuerdo fúnebre: la primera esposa de Arnolfini, Costanza, murió en 1433, un año antes de la fecha escrita en la pared. El cuadro guarda su secreto, y quizá por eso volvemos a él una y otra vez.

Datos curiosos

Los diez diminutos medallones que rodean el espejo convexo muestran escenas de la Pasión de Cristo.

Antes de llegar a Londres, el cuadro perteneció a los Habsburgo y colgó durante siglos en la colección real española. La National Gallery lo compró en 1842.

Van Eyck construyó la imagen con capas finas y transparentes de óleo; así logró detalles como el pelo del perro, el brillo de la lámpara de latón y los reflejos del espejo.

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